Viajar con los sentidos

por | Abr 1, 2020 | Paisajes, Reflexiones, Tenerife, Viajes, Vida | 1 Comentario

En estos días pensaba que escribir que pudiera aportar algo en esta situación que estamos viviendo.  Ahora donde nuestra casa se ha convertido en nuestro mejor refugio, donde la libertad para salir hoy parece un sueño. Me gustaría haceros salir de casa por unos instantes y descubrir como viajar con los sentidos.

Antes de empezar este viaje por favor busca el momento adecuado, donde ponerte cómod@, un lugar donde te sientes relajad@, en calma, que te transmita paz y serenidad. Un lugar donde tengas silencio y con la luz tenue. 

¡Estas list@!. 

Comencemos este viaje junt@s.

Concéntrate en este momento; en el momento presente.

Respira profundamente, renten el aire unos segundos y suéltalo lentamente. Vuelve a respirar y siente como una brisa de aire limpio y puro te llena de calma, paz y armonía. Suelta muy despacio el aire y con el todas las preocupaciones, miedos y todo lo que te pesa. Vuelve a respirar y siéntete en paz…

Desde arriba de los acantilados puedes ver la playa del Bollullo al norte de Tenerife.

Una playa de arena negra volcánica, que a la luz del sol sus cristales brillan.

Te diriges a unas escaleras largas y comienzas a descender. Bajas un escalón, das otro paso y bajas el segundo, 3º, 4º, 5º, 6º, 7º, 8º, 9º, 10º… 

Vas bajando y a cada paso vas estando más y más cerca de la playa. 

Notas la brisa del mar en tu cara, el olor a sal. Con cada escalón que bajas te sientes más en armonía y en calma.

Has llegado al último escalón y posas tus pies sobre la arena. Sientes su calor y una caricia en los dedos y las plantas de los pies.

Tus pies se hunden en la arena y te recorre una sensación muy agradable.

Caminas hasta encontrar un lugar donde colocar tu toalla.

Te paras y miras a tu alrededor. Estas rodeado de grandes acantilados de rocas que te recuerdan ser fuerte y valiente como ellos que soportan las sacudidas del océano con gran coraje.

Miras al frente al mar, las nubes y el Sol.  Cierras los ojos y puedes sentir como el Sol calienta tu rostro y tu cuerpo. Respiras placenteramente…

Al abrir tus ojos ves la luz entre las nubes, brillante y blanca. Impactando sobre el agua, que en su infinito movimiento crea reflejos de colores azules. Del azul oscuro profundo a un azul más claro tan característico del océano atlántico. Observas como la espuma de un blanco puro se va creando al romper las olas. Y te quedas inmóvil entre tanta belleza.

Empiezas a caminar hacía el océano sintiendo como la arena se va enfriando, se humedece y se compacta. Te paras unos segundos para sentirlo. Y entonces prestas atención a tus oídos. Y escuchas la música del océano. Las olas y su movimiento constante susurran una maravilla melodía.

Das unos pasos y el agua choca contigo y te envuelve los pies. Sientes su tacto y su frescura. Presientes que te da la bienvenida y te invita a danzar en sus aguas.

Caminas y te sumerges en el agua. Flotas y cierras los ojos para sentir como te mece, te acuna y danzas. 

Te sientes en paz, como si la luz que brilla a tu alrededor reflejada en el agua te sana. Limpia todo tu cuerpo y el mundo en un instante se calla. Solo tú en la inmensidad del océano. ¡Disfrutando!.

Ya estas list@ para salir.  

Sales del agua sintiéndote fresc@ y revitalizad@.

 Vuelves a tu toalla y te sientas. Notas como las las gotas resbalan por tu cuerpo y vuelves a sentir la calidez del Sol sobre tu cuerpo.

Playa del Bolludo. Tenerife

Estas tranquil@. Posas tus manos sobre la arena, la tocas y juegas con ella. Sientes su textura, su calidez y como los cristales se pegan en tus manos haciéndolas brillar. Se envuelven del negro de la tierra y la luz.

Y piensas en como se origino la isla. Como un volcán creo el maravilloso paisaje de está tierra de playas negras y vegetación singular. Y te gustaría sentir su energía. Como comenzó todo.

Te das la vuelta y te tumbas boca abajo sobre tu toalla. Con tu corazón pegado a la tierra. Cierras los ojos y te relajas. 

Y entonces como por arte de magia sientes el latido de la tierra; de la madre tierra. Te parece estar acurrucado en el regazo de una madre que te protege, te cuida y te alimenta. Quédate el tiempo que necesites.

Es hora de partir, recoge tu toalla y sube las escaleras. 1 escalón, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10…

Ya has llegado arriba. Esta atardeciendo. Vuelves a mirar por un momento antes de marcharte de la playa del Bollullo. Una última instantánea de este lugar tan maravilloso para guardarla en tu retina, en tu corazón y así volver siempre que lo desees estés donde estés.

Espero que por unos minutos os haya sacado de casa y cuando volvamos a salir y viajemos recordéis viajar con los sentidos.

Sagrario Rodríguez

Gracias a Marian por recordarme que estáis ahí y me esperáis.

Gracias Antonio por darme la clave que estaba buscando para escribir en estos momentos algo que sirviera para hacer más llevadero este transito.

Gracias a tod@s por estar ahí y esperar.

Por último, os invito a contarnos alguno de vuestros viajes y sensaciones en el apartado de comentarios para compartir y viajar juntos a otros lugares.

¡Un abrazo!

Sagrario Rodríguez

1 Comentario

  1. María Ángeles González

    Es fantástico Sagrario, Fantástico tanto por el efecto generado pero también por la intención que se encuentra tras tu propuesta. Como siempre generosa, intensa…
    Por mi parte solo agradecerte que estés ahí.,,

    Responder

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