Hoy que llevamos semanas confinados en casa el caracol que lleva su casa acuestas nos enseña a afrontar estos momentos y ver la vida desde otra perspectiva.

El caracol se relaciona con el hogar y la protección ante las adversidades.

Nuestro hogar desde niños ha sido el lugar donde más protegidos nos hemos sentido y hoy más que nunca. Por eso el caracol siempre lleva su casa acuestas para estar siempre protegido.

En estos días que sentimos nostalgia por un pasado donde salir, abrazarnos y relacionarnos era lo habitual. Hoy que pensamos en cuando volverá la normalidad, el caracol como símbolo lunar nos recuerda que tenemos que regenerarnos, renovarnos constantemente y adaptarnos a las circunstancias de cada momento. 

El caracol solo salen a pasear después de la lluvia. Durante la sequia se encierran en su casa. Nosotros al igual que el caracol esperamos a que llegue la lluvia que traiga un aire limpio libre de virus para volver a salir de nuestras casas y pasear de nuevo. 

El caracol que nace con su propia concha es un símbolo de adaptabilidad y crecimiento.

Este tiempo nos ha mostrado que somos capaces de superarnos y adaptarnos a cualquier circunstancia. 

Ahora que nos ha mostrado nuestra cara mas solidaria y nos ha unido mucho más. Nos ha regalado el tiempo para conocer a nuestros vecinos, aquellos que nunca teníamos tiempo y solo intercambiamos unas palabras al encontrarnos en el ascensor o la escalera. Hoy que creamos comunidad con todos ellos y regalamos lo mejor que sabemos hacer para distraernos y hacer mas agradable el tiempo.

Ahora que hemos parado y tenemos tiempo para conocernos y encontrarnos con nosotros mismos para crecer como personas y sociedad.

Hoy nuestros mayores nos enseñan la valentía, la fuerza, el coraje y la aceptación a pesar de ser los más vulnerables ante ésta pandemia. 

En este tiempo hemos aprendido lo que es una despida sin un final. Lo valioso que es acompañar y estar cerca en los momentos difíciles ante una enfermedad y en las últimas horas.

Como el antiguo Egipto que uso la espiral del caracol para crear su escritura y así poder contar historias hoy os invito a crear vuestra propia historia. La que en un futuro contaremos a las próximas generaciones de lo que aprendimos en tiempos de pandemia del Coronavirus. 

Resurjamos transformados en mejores personas y dejemos la mochila que llevamos a cuestas como lo hace el caracol cada primavera rompiendo su concha e iniciando un nuevo ciclo. 

Avancemos como el caracol sin prisa pero sin pausa. Llevemos este tiempo con serenidad y aprendamos a vivir con sencillez. El progreso se alcanza desde nuestro interior en equilibrio, paz y tranquilidad. 

El caracol a pesar de su fragilidad sabe protegerse y es capaz de trepar por las paredes, avanzar por el techo e incluso dicen que caminar sobre el filo de un cuchillo. También es capaz de curarse las heridas y librarse de infecciones gracias a su propia baba.

¡Seamos como el caracol tomándonos las cosas con calma, aprendamos a protegernos, a curarnos y a caminar con cautela pero siempre hacia delante!

Sagrario Rodríguez

1 Comentario

  1. Marian G.S.

    Qué bueno Sagrario…. en este momento estoy segura que todos hacemos nuestras tus palabras.
    Por ello creo que es muy positivo el que transmitas estas reflexiones. Sin estos testimonios, lo normal, lo que nos muestra nuestra historia, es que tendamos a olvidarnos poco a poco de lo que ahora sentimos. En todo caso con esa intensidad.
    Y para mí lo que expresas es realmente una clave fundamental. A veces oímos, creemos que, cuando todo esto pase, el mundo habrá cambiado. Todo será distinto. Y si bien es cierto que todo será distinto, lo cierto es que seremos nosotros, desde otra visión o perspectiva diferente, los que habremos cambiado. Para nosotros mismos. En relación a nuestra visión del mundo. Desde esa a menudo recién descubierta caparazón-mochila a la que haces referencia, y que sin duda ha aprendido que no necesita toda esa carga para avanzar.
    Mil gracias por esta reflexión que nos haces llegar a través de tu blog, No dudo que se trata de sensaciones, de sentimientos que reconocemos, Pero lo que intento poner en valor es que a menudo, muy a menudo, solo al verlos traducidos en palabras, es cuando logramos entender su verdadero sentido.

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